Cuando me reúno con mis amigas, ya sea frente a un café,
una copa con sus buenos hielos españoles haciendo clic clic clic, o en el sofá de alguna de nosotras en pijama con
o sin resaca, ¿adivináis de que hablamos, y mucho? Pues sí, así es, hablamos
muuucho de sexo…que nos os engañe nadie, aunque con los años las conversaciones
son muchos más variadas y maduras, y podemos debatir desde un conflicto político,
los pormenores de la vida laboral, preocuparnos juntas por la economía y
nuestra falta de ahorros, (principalmente colgados en nuestroS armarios a pesar
de no tener nunca nada que ponernos), o desmenucemos los sinsabores de la vida,
en algún momento siempre, y digo siempre, surge el tema del sexo y sus variantes.
Sí, nos lo contamos todo, TO DO.
Si leyeras esto mi amor, de ti no cuento nada claro,
porsupuestofaltabamás, todo es muy íntimo personal e intransferible.
Siendo esto así, bastante he tardado en tratar yo aquí,
entre todos mis desvaríos, este tema al que tanta importancia damos, y que nos
rodea por todas partes. Más allá del amor, como afirmaba Love Actually, el sexo,
está en todas partes. Ya sea implícito o explicito, pero estamos rodeados por
doquier de un gran contenido sexual. En el cine, en la moda, en la publicidad,
dios bendiga ese anuncio de colonia de Dolce Gabanna... Todo nos recuerda y nos
invita al sexo.
Aunque queramos hacernos los despistados, la realidad
es que forma parte y muy activa de la sociedad en la que vivimos, donde casi
han desaparecido los tabúes, y la libertad sexual se hace eco allá donde
miramos. Tanto es así, que no puedo evitar preguntarme si quizás estemos
sobrecargados, y que paradójicamente... ¿tanta información nos ha desinformado?. ¿Qué
debemos esperar en realidad del sexo?
Antes de liarme la manta a la cabeza y ponerme a
escribir como una loca de lo que subjetivamente
yo espero, he decido hacer una extensa labor de investigación sobre el tema y así
conseguir cierta objetividad, y llevo toda la semana consultando con google
todo tipo de artículos y estudios, no vaya a ser si no, que la única conclusión
que saquemos es que estoy suelta como gabete.
El objeto de mi investigación ha sido: "el sexo en las relaciones largas", y os explico por qué. En la vida del soletro@ todo el mundo más
o menos coincide en expectativas y deseos. La erótica que rodea a la soltería convierte
el ligar y el foll… en lago recurrente. Es una búsqueda constante, sin la garantía
de saber cuándo y con quién sucederá, cargándolo de expectativas y de
posibilidades. Pero, ¿qué debemos de esperar cuando ya tenemos el sexo “asegurado”
con alguien, y no tenemos ese intríngulis por saber que pasará,
sino que por el contrario, tenemos “la tranquilidad” de que podemos
hacerlo cuando nos apetezca, porque ya tenemos con quien?. JA.
¿Quién no ha escuchado esta frase?: ¡bueno pero
tú tienes novio, tú lo puedes hacer cuando quieras!
Eso, por supuesto, lo dice siempre
alguien que no ha tenido una relación que dure más de tres años.
La realidad es que cuando estamos en pareja el sexo cambia,
pues esa certeza de saberlo posible, cambia completamente las reglas del juego,
ya están todas las cartas sobre la mesa, no hay tira y afloja, no hay “conquista
“ que llevar a cabo, y creemos que ya, si lo queremos deberíamos de poder
tenerlo.
Bien, partamos del hecho de que hombres y mujeres
hemos recibido una educación sexual completamente diferente, hemos crecido con
la errónea idea de que son los hombres
los que siempre tienen ganas, los que más lo buscan y necesitan. Los hombres lo
buscan por placer, y nosotras por amor.Nos educan pensando que entregamos algo, y que el
amor debe ser el telón de fondo. ¿Acaso no entregamos exactamente lo mismo, y
si lo hemos hecho como se tiene que hacer el placer es de ambos?
Bien, esto
puede ser muy confuso, pues yo me encuentro hoy en mi vida adulta rodeada de mujeres que lo desean tanto o más que los
hombres, y que se frustran al no poder expresarlo con la misma libertad, e
inhiben parte de esa sexualidad, y por otro lado pienso en la presión tan
grande que debe suponer para ellos,
tener que ser siempre los insaciables y los que toman la iniciativa.
A pesar de
ser dos ideas tan equivocadas, no veo que se esté desmitificando ninguna de ellas, y aunque
la mujer en la actualidad ha abrazado con éxito su sexualidad, aún queda mucho
camino por recorrer, y, perdónenme, muchos coñ... por comer.
"El sexo es muy complejo, y cuando falta en una relación,
afecta a muchos niveles, ya no solo de la pareja, sino también de la personalidad,
siendo la autoestima y el autoconcepto los principales afecatdos".
De las muchas
conlusiones que saco tras leer todo lo que leído durante esta semana del tema,
es que la cantidad y calidad de las relaciones sexuales dentro de una relación larga disminuyen
de forma cuantitativa, y que para evitar
males mayores derivado de ello, hay que currárselo y trabajar mucho ese aspecto, ya que la intimidad de la vida en pareja es un espacio que no
suele dejar mucho hueco para el deseo, todo se llena de lo
cotidiano, lo conocido, lo seguro, lo tranquilo, y el deseo nos pide novedad, entretenimiento,
emoción ¿cómo conciliar esas dos partes y dar espacio de nuevo al buen sexo en
las relaciones largas?.
Nadie puede ser un gurú en estos casos, pues cada
pareja tiene sus reglas, y su propia dinámica, y lo que quizás para unos es
mucho para otros es poco, por lo tanto no podemos compararnos con nadie
respecto a la cantidad, el requisito en este tema para que una pareja funcione
es una tarea de dos, y se llama SINCRONIA.
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veeeen aquí pa cá! |
Es mucho más fácil escribirlo que conseguirlo.
Decía mi ex rana de charca, en lo que hoy no sé si era
una atípica declaración de amor, o una declaración de
intenciones, algo bastante significativo para el caso que nos ocupa "no
quiero que te falten nunca las ganas que a mí me sobran" Ese es el estado
ideal, tener siempre ambos las mismas ganas ¿no?, Justo los dos sentir el mismo
y profundo deseo en el mismo momento. PERDONA PERO NO.
La realidad es bien distinta, a veces uno está cansado
y el otro no, a veces compaginar horarios se hace difícil, trabajos, niños, la
casa, las preocupaciones…y otras veces simplemente no te apetece, y coincidir se
hace difícil. También ocurre que nos malacostumbramos, creo que en eso todas
las parejas con las que he hablado coinciden. Ya sabemos qué y cómo va a
suceder y el ser imaginativos nos lo guardamos solo para darle rienda suelta a
nuestros momentos en soledad. También en muchos casos lo que sucede es que es siempre
el mismo el que busca al otro, hasta que llega a cansarse, y descubre que si no organiza la fiesta, lo mismo
no está ni invitado.Todo eso lo convierte en aburrido, y cansado, y cuanto menos tienes, menos ganas...
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esto....me aburroooo |
Otro dato interesante y que cabe destacar es como esa falta de deseo, esa añoranza de lo excitante,
lleva a muchas parejas a la infidelidad o a otras formas de experimentar: relaciones
abiertas, intercambios… o la clásica canita al aire o amante predilecto.
Amor, intimidad, compromiso…¿se queda todo en nada
cuando falta el deseo, la pasión y el placer? ¿Pueden existir los unos sin los
otros?.
Por más que he buscado, no he encontrado por ningún lado,
que nadie no se frustre, ni se conforme con la sequía, y ya sea con amante,
rompiendo la relación y retomando la soltería, experimentando con nuevos
escenarios, o currándose mucho esa faceta de la relación para que no falle, el
ser humano no es feliz renunciando completamente a su sexualidad sino es por convencimiento
propio, como el caso de algunos religiosos. Pero el resto de los mortales
necesitamos ese chute de endorfinas que gratuitamente (en casi todos los casos)
nos regala el sexo, y todo lo que le acompaña.
Tras la conclusión de que con la intimidad y lo
duradero llega la falta del buen sexo tal y como lo entendíamos antes, y la de
problemas que eso conlleva dentro y fuera de la relación, he encontrado soluciones
muy variopintas para que la llama que un día fue un incendio, tipo el coloso en
llamas y que ha llegado a ser una velita de cumpleaños (de las baratas) no se apague
del todo.
Todas esas solucionen pasan por la comunicación, hablar mucho y
claro, de lo que se necesita y de lo que se espera, y no esquivar el problema
ni hacerlo de menos, y desde ahí, pues propuestas para todos los gustos y
colores teniendo claro que no hay dos parejas que funcionen igual. Realizar fantasías,
incorporar juguetes sexuales y nuevas rutinas, juegos de roles, porno para dos, buzones de sugerencias, citas marcadas en el calendario, escapadas a un
hotel, sorprender y crear ambiente, la clásica lencería...Supongo que depende
de cada cual tendrán más o menos eficacia.
Como conclusión os diré queridos míos,
que todos lo que pensaseis que la conquista por la vida sexual le correspondía
solo a los solteros, que no saben cuándo y con quién sucederá, sabed que el
verdadero arte la conquista, esté de puertas para dentro de una relación larga.
Lo difícil es currárselo todos los días, lo difícil es mantener el interés
en alguien que ya conoce tus intereses. Sorprender, conquistar y llevarte a la cama
con bombo y platillos a tu pareja y no
caer en la apatía y el hastío, es el
verdadero reto de los retos, pues ponerte tus mejores galas, dedicar tus
mejores sonrisas y dedicar halagos y atenciones durante las primeras citas para llevártelo al huerto,
es verdaderamente fácil. Si le añades unos gin-tonics es aun más fácil, pero reconquistar lo conquistado y que no muera el deseo, es lo dificil, es ahí donde en
realidad comienza el juego, dejas de
ser un mero principiante para ser un experto…pero es un juego muy difícil, en el que por desgracia no siempre todos saben
participar.
¿No es todo mejor cuando conseguimos que salten chispas?